Comparte Irwing Casarubias
Desde el primer acercamiento, el aroma envolvente del Ponderado Caramelo despliega notas dulces y tostadas que evocan el recuerdo de azúcar quemada y vainilla artesanal. Al encender, el tiro es suave y progresivo, liberando capas de cacao cremoso, nuez pecana y un fondo de cedro que aporta elegancia y estructura. El humo es espeso, aterciopelado, con una persistencia cálida que deja un retrogusto dulce y amaderado.
Al acompañarlo con Glenfiddich 12 Años, el maridaje se transforma en una experiencia sensorial compleja. El whisky, con su carácter fresco y afrutado, ofrece notas de pera madura, manzana verde y toques de roble suave, que armonizan con el dulzor del caramelo del puro sin competir. En boca, el whisky suaviza los matices más intensos del tabaco, mientras realza los tonos acaramelados con su delicado fondo de miel y especias ligeras.
A mitad del puro, el paladar se impregna de una sensación mantecosa, donde el Glenfiddich limpia sutilmente la boca y la prepara para la siguiente bocanada, creando un vaivén delicioso entre lo dulce, lo tostado y lo afrutado. El final es largo, redondo y evocador, como una conversación entre dos clásicos de altura que se entienden sin palabras.